Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

viernes, 12 de enero de 2018

Puritanismo.


GEISHAS.

Si Lautrec levantara la cabeza se sentiría aún más desgraciado de lo que se sintió en sus días, porque vivimos tiempos de intransigencia puritana y carecería del consuelo y la alegría con los que aquellas damas enjugaban a sus terribles males.

Poca autoridad me asiste en materia de liberalidad sexual. Pero me llama la atención que compartan doctrina la caverna y el rojerío. Me sorprende y me inquieta.

Cuando era un chaval la gente de la prostitución iba a sanidad a chequearse. Luego dejó de ir porque dejó de ser obligatorio. Mi admirado Mujica presume de que en Uruguay el tema está bajo control. Aquí habla del tema del control Albert Rivera y le echan los perros. Ya digo. los más beatos y los más progres están en la misma sintonía: hacer de ese asunto un tabú, con lo que las mafias campan por sus respetos ¡y nos van a dar muchos disgustos!

No creo que sea verdad que todos los que se dedican a eso lo hagan engañados y contra su voluntad, como afirman categóricamente nuestras autoridades morales. Ergo lo suyo sería separar la paja del trigo. Porque los vejados tienen derecho a que no los vejen, y el estado tendría que velar por proteger ese derecho.

Pero los que no se sienten vejados tienen derecho a que se les deje tranquilos ejerciendo la profesión que tanto les gusta y les conviene. Cumpliendo como contrapartida las obligaciones inherentes al ejercicio de su profesión. Que deben estar claras. Y, sobre todo deben "estar y ser". Porque hoy por hoy son inexistentes. Pero el Estado mete la cabeza debajo del ala en este tema.

Y, desde luego, a los clientes habría que dejarlos en paz. Porque para algunos a lo mejor es un artículo de primera necesidad.

Suena a broma, pero no lo es. El inconveniente peor de todo es lo degradada que está la profesión ¡lo mal vista que está!

Habría que empezar por dignificarla. No digo que sea fácil, pero habría que intentarlo.

¿Que no se puede? ¡Pues claro que se puede! En Japón lo está. Ahí están las geishas. Una vez, en Inglaterra, en el tren, coincidí con una chica japonesa que como mi hija y yo iba a estudiar inglés, y le dije ¡Eres una geisha! Ella me corrigió y me dijo que las geishas son las prostitutas, Yo, azorado, me deshice en disculpas. Me tranquilizó y me dijo que, que eso no es ninguna ofensa.

Yo tenía una amiga, que hace siglos que no coincidimos, que decía que tenía pensado organizar una casa de citas con chicas dadas de alta en la seguridad social, en hacienda y libres de proxenetas. No sé si llegaría a realizar ese proyecto. Esta amiga mía es una chica de Serrano y pensaba reclutar chicas de la misma, y elevada, clase social.

Si hay tanto proxeneta es debido en parte a que es una actividad totalmente ilegal. Si fuera legal habría menos ¡es de cajón! Y los que se rasgan tanto las vestiduras están fomentando la proliferación de mafiosos y de chulos ¿o no?

La inmigración ilegal dirigida por las mafias es intolerable, sean o no sean sus fines sexuales, y debe ser perseguida a fondo. Pero esa persecución no debe pasar por la condena incondicional del comercio sexual. Debe reconocerse que la sexualidad remunerada es un hecho milenario y eterno, que no es en sí mismo ni malo ni bueno, simplemente es. Y como es y va a seguir siendo más vale que sea legal. Ergo ninguna sociedad tiene que emprender la tarea inútil de extinguirlo, so pretexto de proteger derechos de una parte de la sociedad, y vulnerando, de paso, los de otra parte.

Para empezar no habría que llamar a eso prostitución, que suena fatal ¿Cómo si no? ¡Pues "asunto de geishas"! ¿No se le llama origami a la papiroflexia? ¡Pues eso igual!

¿Dónde está entonces el problema? ¡Pues en que está muy arraigada la idea de lo pecaminoso que es follar! Sobre todo cuando los follantes son los otros. Y especialmente si lo hacen fuera de casa y con otra gente.

Pero es que ese nombre también habría que apañarlo un poco. "Follar" ¡Vaya palabrita! Los gabachos que son más finos dicen "Faire l'amour" ¡no suena lo mismo "faire l'amor con una geisha" que "follar con una puta".

Es como si estuviera mal visto comer en restaurantes "¡Solo me como lo que me guisa mi cónyuge!" o "¡Yo no guiso más que para mi cónyuge!"

De modo que estaría fatal que cenara uno lo que le trajera el motorista de las pizzas ¡A propósito! que me han dicho que, a veces, esos motoristas satisfacen apetitos sexuales de su clientela, presa de la soledad.

¡Hay que cambiar el chip! Porque con cruzadas como estas se le está haciendo el caldo gordo a las mafias y fastidiando a la geishas y a los "geishos," que también los hay.

¿Qué habría que hacer entonces?

Proteger.

Proteger a todo el mundo que esté desprotegido.

Entre ellos a las geishas desprotegidas  porel abuso de sus proxenetas.


Y a sus clientes desprotegidos por el abuso de los "cruzados".


sábado, 6 de enero de 2018

El remate mágico.


ARTE EFÍMERO PARA ABRIR BOCA.

Desde hace ya bastante tiempo empiezo el año y culmino las Navidades con unos regalitos muy singulares. Son paquetes en los que el interés del continente iguala, cuando no supera, el del contenido.

Son envoltorios de papeles de colores que, por lo general, figuran animalitos.

Duran lo que un chupachus en la puerta de un colegio. Mis nietos se tiran como lobos y los trozos de papeles vuelan por el aire. No es que no les guste, pero van a lo que van. Mientras que a los mayores les gusta más y se comen el coco con el tema del arte efímero y todo el misterio de que tanto trabajo desaparezca tan súbitamente. Pues como las fallas, pero más simple y más barato.

Como en el ámbito familiar tiene tirón, pues me esmero, porque la honrilla está en juego, y me doy el atracón. Este año los hice en un día, de sol a sol y algo más.

Pero como fuera del ámbito familiar también tiene sus seguidores os enseño las fotos de lo de este año. Y con esto se acaban la Fiestas Navideñas,  las de Año Nuevo y Reyes. Y 2018 ¡ya está en suerte! Así que, ¡buena fortuna y buen ojo para este año que acaba de salir por la puerta de chiqueros!





















Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.