Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

domingo, 21 de agosto de 2011

No perder ojo.



EL MEJOR FILÓSOFO.

Matta es el mejor filósofo para mi gusto del que tengo noticia.
Como pintor no me gusta demasiado. No me parece mal, pero cuando veo un cuadro suyo enseguida me viene a la mente los dibujos de Mortadelo y Filemón, lo cual no tiene por qué ser un inconveniente. Sus cuadros tienen algo, singularidad, pero no me acaban de convencer. Mientras que como filósofo no sé de otro igual, y mucho menos mejor.
Lo que sé de su filosofía se dice pronto. La oí de sus labios hace muchos años, más de 30 en la tele. En el programa de entrevistas “A fondo” de Soler Serrano. Programa memorable por el que desfiló una legión de talentos. He buscado inútilmente la entrevista, de lo que no hay que inferir que haya desaparecido porque soy un mal buscador. A ver si aparece porque es graciosísima.
Entró Matta en el plató excusándose, diciendo que se tenía que ir y disponiéndose a salir.
¡Pero maestro! Clamó Soler Serrano.
Es que he quedado…
Pero maestro es que los teleespectadores están ansiosos por conocerle…
El maestro se doblegó a las súplicas del locutor y se sentó.
Se mostraba inquieto ante el raudal de información que los documentalistas habían acopiado acerca de su biografía. Hasta el extremo de amenazar de nuevo con irse.
Por fin tomó la palabra el maestro y dijo que se podía ser genial o estúpido. Que no solo eran geniales los artistas y estúpida la gente corriente. Que se podía ser un artista genial o un artista estúpido. Y se podía ser un zapatero genial o un zapatero estúpido.
¿En que consiste la genialidad y la estupidez para Matta?
Dijo que somos unos kilos de materia, de unas decenas a poco más de un ciento, digo yo, compuesta de sustancias muy baratas. Agua, sobre todo, carbono y otras pocas sustancias corrientes como es la sal, que en una droguería costarían muy poco.
Pero ese conjunto de materia estaba de tal modo dispuesto que provisionalmente tenía conciencia. O consciencia. Y que pasado un tiempo ese conjunto se dispersa y deja de existir como tal con el advenimiento de la muerte. Que es una previsión cierta.
La genialidad consiste –prosiguió- en darse uno cuenta de este hecho. Y la estupidez en no darse cuenta. Mientras que uno se de cuenta es genial y mientras que no es estúpido.
Así de simple y así de complicado.
Matta, que había nacido el 11 del 11 del 11 murió en el 2002. Y desde que oí la entrevista hasta que me enteré de que se murió pensé muchas veces qué él aún mantenía la pelota en juego y me alegraba por ello.
Vosotros y yo aún la mantenemos.
¡Seamos geniales, que es tan asequible como ser estúpidos!
Aquella entrevista no terminó como las otras. Matta se levantó por última vez, dijo que tenía que irse, que había quedado, y se fue.
Soler Serrano clamaba inútilmente, pero aquel hecho definitivo ya se había producido. Pienso que para sus adentros diría ¡misión cumplida!



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